La semana pasada vi en O’Reilly Radar, un artículo/entrevista de Joshua-Michele Ross a Jascha Franklin-Hodge, CTO y cofundador de Blue State Digital, sobre como está afectando la tecnología a los políticos y a la democracia en Estados Unidos.

Blue State Digital es una consultora estratégica y tecnológica que nació de la experiencia de Jascha como colaborador de la campaña de Howard Dean para la Casa Blanca en 2004 y es la empresa que presta el apoyo tecnológico y estratégico a Baracka Obama y otros líderes demócratas. Además colaboran con causas sociales como Save Dafur o We Can Solve It.

Entre los servicios que aportan a la campaña de Obama está la recogida de fondos, participación de votantes, interacción social y alojamiento web.

En O’Reilly Radar se puede ver la entrevista completa en 3 videos (colgados en youtube).

Joshua-Michele Ross destaca 4 temas entre todo lo comentado en la entrevista: la evolución de las comunidades políticas, las microcampañas, la importancia de la tecnología y la transparencia. (En azul las traducciones)

Las comunidades políticas online de Estados Unidos han pasado de ser herramientas para recaudar fondos a jugar un rol de gobierno. Independientemente de quien gane en noviembre, todas las campañas políticas serán tan sofisticadas como la de Obama. Las campañas tendrán tanto ímpetu que será imposible parar la participación de los ciudadanos en la puerta de la Casa Blanca o en los escalones del Capitolio (gracias por todos vuestros donativos y apoyos, nos vemos dentro de cuatro años). Las comunidades online seguirán a los políticos en sus funciones de gobierno. Esto quedó claro este verano, cuando Barack Obama experimento la revolución FISA en su propia comunidad (sus seguidores se revelaron por su posicionamiento ante la Foreign Intelligence Survillance Act). Este movimiento tiene un potencial transformador mucho mayor que la actual avalancha de donativos. Las comunidades poderosas pueden llegar a dominar la agenda de los políticos de su incumbencia con sus opiniones y directrices.

El hecho de que las campañas americanas se financien a través de los donativos, hace que el nivel de implicación y participación del ciudadano sea mucho mayor. Antes de que la tecnología irrumpiera en las campañas ya había grupos de personas que se organizaban por todo el país para recaudar fondos, organizar actos políticos y captar votos “puerta a puerta”. En este sentido la tecnología ha servido para facilitar estas labores y ampliar el campo de acción. Pero como destaca Jascha en la entrevista, la tecnología también ha jugado y va a jugar otro rol que es mucho más importante: el de seguimiento o control. Ahora es mucho más fácil participar y mucho más fácil compartir la información y los votantes no van a resignarse a aportar su voto y su dinero, van a querer respuestas, opinar, participar, ser escuchados. Esta ha sido la primer campaña web 2.0 y necesariamente va a tener que desembocar en un gobierno 2.0.

En España, al no existir este nivel de participación e implicación, será mucho más difícil llegar a esta transformación tanto de las campañas como de las formas de hacer política.

Microcampañas y hormigueros políticos: Mejor que una enorme campaña central, MyBO (my Barack Obama) está haciendo que prosperen miles de pequeñas campañas. MyBO pone en manos de quien lo solicita las herramientas necesarias para convertirse en un activista; desde crear su propio blog hasta descargarse el listado completo de votantes para hacer una campaña de llamadas de “vecino a vecino” o tener tu propio cuadro de mandos de donativos para controlar los progresos. Este tipo de hormigueros políticos han generado enormes cantidades de energía (y dinero) partiendo de los ciudadanos. Jascha lo resume diciendo, “Estamos ayudando a poner en marcha miles y miles de pequeñas campañas locales que desembocan en una propósito central, candidato u objetivo”, es un movimiento increíblemente poderoso.

Este sistema de microcampañas será posiblemente la manera de hacer que el movimiento 2.0 invada la política en España. En las últimas elecciones ya se habló de conceptos como el ciberactivismo , los cibervoluntarios y los cibermilitantes, pero la verdad es que se hizo poco más que eso: hablar. Des de las últimas elecciones generales en España el uso de las redes sociales se ha multiplicado y no se puede negar que el universo de bloggers es muy grande, pero como decía comentando el artículo de Gutierrez-Rubi sobre el ciberactivismo, todavía no está claro el camino.

La tecnología (la infraestructura y el saber hacer) serán un eje fundamental en todas las campañas políticas estadounidenses. Jascha destaca que las campañas tradicionales funcionaban como producciones cinematográficas, se formaban equipos que utilizaban todos sus recursos, tecnología y logística para crear una única obra, y desaparecer en cuanto la última escena estaba rodada. Esto implicaba que para cada campaña había que volver a reunir todos los conocimientos y habilidades necesarias. Las campañas que sean capaces de mantener software, infraestructura y capital humano, tendrán una enorme ventaja. Blue State Digitial ha convencido a los Demócratas para dar respuesta a esta necesidad.

Es curioso ver como en España que entre locales y generales tenemos elecciones cada 2 años, cometemos el mismo error. Esta claro que en el momento en que se consiga llevar a la política todo el movimiento de participación ciudadana que implica la web 2.0 esto cambiará y será imposible reducir la relación a una cita cada 4 años. Lo malo, o lo peor, es que seguramente nosotros esperemos a la próxima cita electoral para hacer cualquier movimiento en lugar de empezar a movernos ahora y llegar con el trabajo de base hecho.

Open Data y transparencia de gobierno. La tercera parte de la entrevista profundiza en el valor del open data en el gobierno, para permitir a los ciudadanos abrirse paso y generar cambios. Cuando los datos de los grupos de presión, y los de destino de los fondos, etc. estén disponibles en formatos estándar, supondrá un gran salto para la transparencia de gobierno. Dura tarea la que queda por delante.

Es interesante ver como la transparencia será, o al menos eso es lo que se pretende, el resultado final del proceso. El votante 2.0 va a querer ser un ciudadano 2.0 y va a pasar de participar en una campaña 2.0 a exigir un gobierno 2.0, donde evidentemente la tecnología y la transparencia serán fundamentales. Sin embargo como señala el entrevistador Joshua-Michele Ross, el camino que queda por recorrer será duro.