Con motivo del plan de Bush contra la crisis parece ser que los candidatos han introducido en campaña el tema de la crisis económica. Llevamos meses de campaña y hemos oído hablar sobre las creencias religiosas de Obama, sobre la falta de conocimiento de internet de McCain, sobre las familias de los candidatos (Obama, McCain), sobre los gustos musicales de los candidatos, incluso sobre los peinados de Sarah Palin, pero la crisis mejor ni nombrarla.

Me parece curioso como en campaña parece que los problemas del país dejan de importar, no sólo en Estados Unidos, en España también sucede. Las campañas se centran en desacreditar al adversario o en temas absolutamente superfluos, mucho más que en demostrar al electorado que pueden solucionar los problemas que les preocupan. Esta claro que esto se decide desde un punto de vista estratégico y se me ocurren dos motivos para ello. El primero es más metafísico, puede que los políticos sean conscientes de que realmente no son capaces de solucionar los problemas que preocupan a los ciudadanos: la crisis, la hipoteca, el paro, la droga o el terrorismo.
El segundo, ahora que lo pienso no sé si es menos filosófico, es que la elección del voto se hace en función de criterios subjetivos y no objetivos. En realidad el candidato que vence es el que más convence, es decir que la mayoría de la gente vota al candidato que le inspira más confianza, le transmite fuerza, le resulta atractivo, o simplemente a aquel que logra simbolizar mejor sus ideales y valores. Roger Simon decía hoy en Politico que en los debates gana el mejor actor, lo cual me parece una consecuencia lógica de este hecho. Podemos recordar casos extremos como Schwarzenegger y Reagan que fueron actores antes que políticos.
Todo esto me lleva a pensar que quizás el verdadero objetivo de las campañas electorales sea hacer que la gente se olvide de sus problemas y vote de forma emocional. De aquí que cada vez más los candidatos sean más productos de marketing, en esto USA lleva la delantera, y sus campañas de publicidad sean más emocionales que las de los perfumes.