No cabe duda que podemos aprender muchas cosas sobre comunicación política fijándonos en la campaña de Estados Unidos pero hay cosas de las que es mejor no aprender.
Ayer todos los medios de comunicación hablaban del increíble golpe de efecto que había supuesto el nombramiento de Palin como vicepresidenta de MCainn. Desgraciadamente lo interesante de su elección no era su gran preparación, sus conocimientos o su experiencia; lo que destacaba de ella era que era mujer, que su hijo mayor se había alistado, que su hijo pequeño era síndrome de down y en segundo plano que era miembro de la asociación del rifle y había sido finalista en un concurso de belleza. Todo esto se consideraba suficiente para que, a pesar de su corta experiencia en su cargo, pudiera recoger los votos de los seguidores de Hilary Clinton, descontentos con la elección de vicepresidente echa por Obama.
Con estos antecedentes quizás sea lógico que ahora se ataque el nombramiento de Palin porque su hija de 17 años esté embarazada de 5 meses.
A mi personalmente esto me provoca 2 reflexiones. La primera como mujer es que me gustaría que las mujeres fueran designadas para ocupar su cargo por su valía profesional y no para captar votos. Cuando una mujer es elegida por otros motivos, suele no estar a la altura y en lugar de ayudar a conseguir la igualdad acaba, tirando por tierra los logros conseguidos.
La segunda tiene que ver con el tono rosa o incluso amarrillo que ha tomado la campaña. Esta mañana he oído en Onda Cero que Palin fue elegida cuando la comisión que investigaba si tenía algún fantasma escondido en el armario tan sólo llevaba 24h investigando, por lo que no les dió tiempo a descubrir que su hija estaba embarazada. Entiendo y me parece sano que se investigue si un posible candidato ha falsificado su CV como hizo Roldán en España, o si tiene denuncias por algún tipo de discriminación o cuentas pendientes con la justicia, pero no su vida persona. Es cierto que determinados valores se reflejan en la vida personal, pero ¿a caso lo importante de un político no es su capacidad para cumplir con labor?
Es cierto que en España en alguna circunstancia se ha tratado de atacar a los políticos por el lado personal, como hizo Miguel Sebastián en las elecciones autonómicas o con el tema de la Ministra de Cultura y su guardaespaldas, sin embargo por suerte no es lo habitual y estos ataques suelen estar mal visto por la opinión pública. Aquí que el mundo del corazón y el cotilleo abarca una parte importante del espacio informativo, ni la prensa rosa, ni la amarilla suelen tener protagonismo en las campañas electorales y ojalá que no sea esto lo que aprendamos de la comunicación política estadounidense.