La main invisible: “La mano invisible es una forma metafórica utilizada por Adam Smith, filósofo político escocés, para describir el papel del mercado libre en la asignación de los bienes en la economía. La mano invisible regula las conformaciones sociales y compensa los excesos por sí sola; es una especie de orden natural”. Wikipedia
En este caso la mano invisible representa ese factor desconocido que influye e incluso determina la dirección de la opinión pública y la evolución de la sociedad.
En este blog pretendo plasmar reflexiones sobre distintos conceptos entorno a la comunicación política y ejemplos o aplicaciones que me parezcan interesantes. Es un tema que me parece apasionante por su implicación social, económica e histórica, su gran poder de adaptación y porque trata de convencer.
Por casualidades de la vida estudié en un colegio francés y siempre lo he considerado una gran suerte, no sólo por haber aprendido un idioma sin ningún esfuerzo si no por la manera en que moldearon y amueblaron mi cabeza. Si por algo se distinguió mi educación es por enseñarme a pensar, a razonar, a analizar, a relacionar… Es verdad que de pequeños lo que más ejercitábamos era la memoria con una asignatura de poesía que nos obligaba a memorizar semana tras semana una nueva estrofa. Pero a medida que crecíamos y casi sin darnos cuanta empezábamos a entrelazar toda la información de nuestra cabeza, y así nos encontrábamos estudiando la revolución industrial, a través de los Miserables de VH o la llegada de los grandes almacenes a través de Au Bonheur des Dammes de Zola. Supongo que eso fue lo que hizo que los grandes movimientos sociales me parecieran mucho más interesantes.
Después de la literatura llegaron otras asignaturas que también me acercaron al estudio de la sociedad y las ideas: la historia con preguntas como si la revolución francesa fue provocada por el hambre o por las nuevas ideas; la geografía explicándome el proceso de formación de la Unión Europea, y la economía. La economía fue mi asignatura favorita en COU, no por la oferta, la demanda, la inflación y el desempleo, si no por el estudio de la crisis el 29. Aquel gran acontecimiento me fascinó y sobre todo me interesó ver como las diferentes corrientes sociológicas y económicas analizaban la crisis y proponían soluciones.
Cuando llegó el momento de ir a la universidad quería estudiar publicidad pero, como no me dio la nota, empecé económicas. No duré mucho, pero fue interesante por lo que me aportaron la sociología y la historia económica mundial.
Al año siguiente comencé la carrera de publicidad y descubrí como la mayoría que nunca sería creativa publicitaria y que tampoco me gustaba vender, si no que prefería convencer. Esto me alejó clara y definitivamente de la publicidad comercial y fue entonces cuando las piezas del puzle encajaron y apareció mi interés por la comunicación política que es el tema al que pretendo dedicar este blog.

un abrazo